El cannabis puede ayudar durante la quimioterapia

La quimioterapia para tratar el cáncer puede producir náuseas (la sensación de que podría vomitar) y vómitos. Estas sensaciones son sumamente desagradables y siguen siendo un problema a pesar del uso de los mejores antieméticos (antinauseosos). Las náuseas y los vómitos pueden tener unas profundas consecuencias físicas y psicológicas. Las consecuencias físicas pueden incluir: deshidratación, desequilibrio electrolítico, anorexia, pérdida de peso, debilidad, mayor sensibilidad a infecciones e interrupción de las actividades normales de la infancia. Se considera que las náuseas y los vómitos inducidos por la quimioterapia están entre los efectos secundarios más aversivos, causando mucha angustia al enfermo y a la familia.

En muchos casos, la combinación de una droga antiemética (que previene o alivia náuseas y vómitos) y un corticoide permite controlar las náuseas, la fatiga y la pérdida de apetito, pero únicamente durante el día de aplicación del tratamiento de quimioterapia. El paciente oncológico sabe, o en cierto modo se resigna, ante el hecho de que después de la quimioterapia va a tener estos síntomas, lo da por sentado, sin embargo si se eliminan o se reducen, lo más probable es que mejore la respuesta al tratamiento.

La marihuana entre pacientes con cáncer se está convirtiendo en un ‘aliado’ contra la fatiga, la pérdida de apetito o las náuseas que causan los tratamientos tradicionales. Tiene la gran ventaja de no tener los efectos secundarios de los antieméticos (fuertes dolores de cabeza, estreñimiento que puede provocar acidez de estómago, hemorroides, etc), y a la vez de provocar una relajación completa de cada musculo del cuerpo.

Además, empiezan a verse evidencias que demuestran que el cannabis podría ser algo más, un agente terapéutico contra las células tumorales. Respecto a los recelos que pueden despertar los posibles efectos secundarios del cannabis (como ocurre en el cerebro de los fumadores de porros más jóvenes), los investigadores también se muestran tranquilizadores. “Tiene un perfil mucho menos tóxico que la quimioterapia. Y hemos observado que en las células sanas tiene incluso un efecto protector. A diferencia de las células tumorales, éstas no mueren cuando se les inyecta THC”, explican.

Las autoridades sanitarias dieron luz verde en verano de 2010 a la comercialización en España de Sativex, un medicamento derivado del cannabis para el tratamiento de la espasticidad en pacientes de esclerosis múltiple, dejando al margen los pacientes en tratamiento de cáncer.

Actualmente en España, cientos de pacientes de cáncer recurren al uso de cannabis, mediante las asociaciones cannábicas, cuyas actividades son completamente legales, para conseguir el cannabis que “hasta ahora les ha negado el sistema sanitario”. Desde estos grupos se intenta ofrecer preparados y vías de uso de mayor calidad y diversidad, incluyendo vaporizadores, tinturas y cremas.

Todas estas asociaciones cuentan con personal médico voluntario que hacen el seguimiento del paciente y supervisan el tratamiento. Reivindican levantar la prohibición sobre la planta, ya que prohibir su cultivo y su uso evita que se pueda recurrir a ella directamente y obliga a los pacientes a utilizar un fármaco mucho más caro.

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