Proyecto Right Before I Die (justo antes de morir)

Resulta más importante conocer una persona que está sufriendo una enfermedad que conocer de qué enfermedad sufre esta persona », Hipocrates -370 AC.

Esta frase podría ser el lema de las fotografías de Andrew George en el marco de su proyecto “Right Before I Die” (justo antes de morir), con el objetivo de ser una reflexión sobre la vida y su final. El artista, basado en Los Angeles, ha realizado una serie de retratos humildes y conmovedores con personas ordinarias en sus últimos momentos de vida, cuando deben enfrentarse a la realidad de su propia muerte.

« Se me ocurrió al fallecer la madre de un amigo mío. Estaba conmovido durante el funeral de comprobar todo el cariño que tenían para ella. Quise descubrir el motivo que había originado este amor. Tenía una forma especial de expresarse con claridad, mucha sabiduría, y tampoco se tomaba las cosas demasiado en serio. Era la persona más risueña que conociera y tenía un profundo interés por sus amigos. Era curiosa, apasionada, le encantaba viajar y descubrir nuevas culturas. En resumen, era una de las personas más destacadas que había conocido, y sin embargo nadie sabría de ella sin conocerla personalmente ya que no era famosa.

Andrew George decidió pues interesarse a estas personas que saben que la muerte está al llegar, pero en quienes nadie se fija. Sin embargo, un simple diagnóstico médico hizo de estas personas unos héroes desconocidos que no tienen más elección que luchar con una energía sobrehumana mientras sus cuerpos les está abandonando. “Para esta gente, todo empezó como probablemente empezará con Udes: un picor persistente detrás de la cabeza, una molestia abdominal, un bulto detectado al ducharse…”

Con la idea de entender mejor esta fase terminal y poco observada de la vida, Andrew George buscó un centro de cuidados paliativos que le permitiera pasar tiempo con sus pacientes. La mayoría se lo denegó, pero la doctora Marwa Kilani del Providence Hoy Cross Medical Center de Los Angeles accedió a su solicitud. Tras examinar sus trabajos previos, preguntó a algunos de sus pacientes si querrían conocer al fotógrafo. Así, este pasaría algunas horas con cada uno de ellos, para conocer la persona, su vida, su historia, sus inquietudes para conseguir hacerle un fiel retrato. De forma voluntario, decidió obviar la enfermedad de la cual sufría así como su profesión para no distraer la mirada.

La doctora explica que « conseguir resaltar la belleza en un entorno tan estéril como una habitación de hospital no es tarea fácil. Y sin embargo, creo que es precisamente gracias a esta aparente monotonía que sus imágenes tienen tanto sentido”.

Así es, las fotografías de Andrew George son tremendamente sencillas y desgarradoras, presentándonos sin pudor, pero con respecto, estas personas que ya empezaron su disminución física. Algunas desprenden fuerza o alegría, otras parecen ya menos conscientes o expresivas, y todas están iluminadas únicamente por la cruda luz de su habitación de hospital.

Este proyecto lleno de la compasión del artista nos presenta unas almas valientes que nunca saldrán en los libros de historia. Algunos/as quizás nadie sabrá valorarles plenamente. “Los moribundos son las personas que más aprecian el valor de las cosas” dice Botton en la introducción del libro. “Son conscientes del valor de un rayo de sol en una tarde de primavera, de algunos minutos pasados con uno de sus nietos, del valor de un simple respiro… Son conscientes que somos niños consentidos que no toman tiempo para apreciar el tesoro que representa cada minuto de nuestra vida. Ellos también fueron así, claro. Han desperdiciado décadas, y ahora están en una postura que les permite ser conscientes de esta despreocupación, y nos advierten de ello.

Y tal como dice Andrew George, « estos hombres y mujeres no son en absoluto distintos de nosotros, y tarde o temprano, todos estaremos en su lugar”. La vida cobra sentido y relieve ante la muerte.

http://rightbeforeidie.com/rbid.html

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