46 madres se rapan todos los años para apoyar a sus hijos con cáncer

En el mundo, cada tres minutos un niño es diagnosticado con cáncer. Bajo esa premisa, una fundación ha animado a varias madres a rapar sus cabezas, y ayudar a crear conciencia de la enfermedad y a recaudar fondos para seguir avanzando con las investigaciones que ayuden a que, ojalá, ningún menor muera por este mal.

“Todas somos mamás que hemos escuchado la frase ‘tu hijo tiene cáncer’. Nos hemos unido para raparnos por los valientes, nuestros propios hijos. Representamos a todas las madres que hacen el viaje del cáncer con sus hijos”, explica el perfil de Facebook de 46Mommas, una organización que se ha dedicado desde el año 2010 a juntar cuarenta y seis mujeres cuyos hijos padecen o padecieron la enfermedad.

El objetivo de este grupo es hacer un llamado de conciencia del cáncer que, solo en Estados Unidos es diagnosticado a 46 niños cada día, y de ahí, el nombre de esta iniciativa.

Reuniendo cada año a entusiasmadas madres que estén dispuestas a cortar toda su cabellera –en la Campaña Raparse por los Valientes, se pretende hacer ruido y recaudar fondos para St. Baldrick’s Foundation, encargado de destinar cada peso que se gane en investigaciones médicas para el cáncer infantil.

Con esto no solo se reúne dinero sino que se pretende mostrarle a los niños el apoyo de sus madres, quienes experimentan así la pérdida del cabello, tal como los menores lo hacen con la quimioterapia, un gesto de amor y empatía que ya se ha visto antes en medios, entre grupos de amigas, compañeros de curso, e incluso en Chile, con la actriz y presentadora de tv Marisela Santibáñez, quien en su momento rapó su cabeza por su hija Rafaella.

En la última reunión anual de 46Mommas, muchas participantes tomaban la mano de alguna mamá sentada a su lado, mientras su cabeza era afeitada. Otras en cambio, sostenían fotografías de los hijos a quienes venían a apoyar o los que habían perdido por la enfermedad.

“¿Cómo te sientes?”, le preguntó la fotógrafa a una de las madres que fotografió, luego de que le raparan la cabeza. Y ésta contestó: “¡Increíble!, Me siento empoderada, como si hubiera retomado el control de una enfermedad que se había apoderado de mi vida”.

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