O jornalista Rafa Martínez-Simancas conta em 'Sótano Octavo' sua luta contra o câncer

«La obligación del enfermo es transformar la realidad para mejorarla y huir de ella», asegura

O jornalista e escritor Rafael Martínez-Simancas acaba de publicar na Ediciones B o livro 'Sótano Octavo', no qual conta como enfrenta a doença desde novembro de 2011 - quando tinha apenas 50 anos - foi diagnosticado com um linfoma, câncer no sangue.

«Que te toque a ti es una putada, una gran y enorme putada. Es en ese momento cuando descubres que el llanto es un sótano y que has llorado hasta la octava planta, donde nadie que no tenga lo tuyo puede descender a ese nivel», cuenta en el libro.

Eso sí, está convencido de que «la obligación del enfermo es transformar la realidad para mejorarla y huir de ella, igual que el prisionero lo que debe tener claro es que su primer mandamiento es salir de allí lo antes posible».

Martínez-Simancas narra todas las fases de su proceso médico, sus experiencias y encuentros con sus compañeros de habitación, el trato que le han proporcionado los «ángeles» que le han cuidado y su relación con su mujer, sus hijos y sus amigos.
De estos últimos dice: «Cuando les respondes que no sabes cuándo estarás ‘curado’ entonces se entristecen y eres tú el que de manera metafórica tiene que bajarse de la cama del hospital y tumbarlos allí un rato para que se les pase el sofoco».

‘Sótano Octavo’ es un libro escrito con realismo y algo de sentido del humor, pensado para «animar a otros enfermos a encontrar una salida a los miedos que crecen como sombras fantasmagóricas en la cueva del cáncer».

El escritor asegura que esta situación cree que le ha hecho ganar «en profundidad», ser más comprensivo y disfrutar más del día a día. «No se puede ser superficial y mala persona, apuesto por practicar la bonhomía», señala.

Eso sí, se considera «una persona normal que ha tenido un susto» que le ha hecho «ver las cosas de manera distinta» y que ha crecido «hacia dentro». Como Rafael Alberti dice: «Yo era un tonto y lo que he visto en la vida me ha hecho dos tontos».

Y concluye: «Cada día es un regalo. Quiero dejar este mundo un poquito mejor, que sea más agradable y dejar un buen recuerdo».

Europa Press