Cáncer y trombosis

El riesgo de trombosis en pacientes con cáncer es muy conocido, de hecho es la segunda causa de muerte en pacientes con cáncer. Por un lado, las células tumorales producen sustancias procoagulantes, y por otro lado, los tratamientos recibidos (cirugía, quimio, hormonas), el reposo en cama, las fracturas de huesos y la obesidad favorecen la formación de trombos.

Los pacientes suelen ser más propensos a sufrir la enfermedad durante los 3 a 6 meses siguientes al diagnóstico del tumor, y el riesgo es mayor en pacientes con metástasis a distancia y con ciertos tipos de cáncer como el de páncreas o pulmón. Los pacientes enfermos de cáncer con mayor riesgo de sufrir un proceso trombótico son los que se someten a un tratamiento de quimioterapia, a cirugías y los que padecen tumores en estados muy avanzados o con metástasis.

Como los pacientes no tenemos mucha información al respecto, aquí va un corto resumen de lo que es y cuáles son sus síntomas.

Existen dos grandes entidades dentro de la enfermedad tromboembólica. La primera de ellas es la trombosis venosa profunda (TVP), debida a la formación de un trombo en el sistema venoso de las piernas. Este trombo puede bloquear el flujo sanguíneo total o parcialmente, causando de esta forma los síntomas de la TVP.

Otro tipo de enfermedad tromboembólica es el tromboembolismo pulmonar (TEP), producido por la rotura de un trombo, habitualmente localizado en extremidades inferiores, que “viaja” a través del sistema venoso hasta alojarse en el pulmón.

Los indicios y síntomas de la trombosis venosa profunda en el tobillo, la pantorrilla o el muslo, normalmente de manera unilateral, son: dolor o hinchazón repentina, sensación de calor, palpación de cordón venoso, enrojecimiento de la piel.

Ocasionalmente puede ser asintomática y descubrirse tras el diagnóstico de un tromboembolismo pulmonar.

El tromboembolismo pulmonar puede ser grave. Si presenta alguno de los siguientes indicios o síntomas, comuníquese con su médico o acuda a urgencias:

• Dificultad respiratoria repentina
• Tos repentina con producción de sangre
• Dolor torácico cuando respira (normalmente mayor con la inspiración)
• Sudoración-Ansiedad
• Palpitaciones
• Un cuadro sincopal (pérdida de conocimiento) puede indicar un tromboembolismo pulmonar masivo.
• Aumento de la frecuencia respiratoria.
• Taquipnea.
• La asociación de dolor pleurítico, esputo con sangre y fiebre sugiere complicación del TEP con infarto pulmonar.

Fuentes: infosalus.com, Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM).

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