Pedir una segunda opinión

Una vez que el cáncer está diagnosticado y que el equipo médico ha propuesto el tratamiento, te puede asaltar la pregunta de “¿qué pasa si se están equivocando?”. No tiene nada que ver con la relación que puedas tener con tu oncólogo, es muy normal preguntarse si algo se les ha podido pasar o si existe un nuevo tratamiento disponible.

Los expertos dicen que pedir una segunda opinión es cada vez más habitual. “En el pasado, los pacientes con cáncer se sentían muy violentos a la hora de pedir una segunda opinión, pero hoy en día es una decisión cada vez más común” dice Terri Ades, directora de información del American Cancer Society de Atlanta EE-UU. Pedir una segunda opinión es tu derecho como paciente. Cuanto más sepas sobre tu diagnóstico y sus opciones de tratamiento, más probabilidad tendrás de recibir el tratamiento más adecuado. En España, es un derecho reconocido no sólo en la sanidad privada, sino también en la pública.

Además, con una enfermedad tan seria como es el cáncer, la aportación de otro experto tiene mucho sentido. Si te compras un coche nuevo, no compras al primer vendedor que encuentras, sino que visitas varios concesionarios y comparas para asegurar tu decisión. Si lo haces para decidir la compra de un coche, ¿cómo no vas  a prestar más atención para decidir el tratamiento de tu enfermedad cáncer?

Creo que los médicos no deberían nunca disuadir a sus pacientes de solicitar una segunda opinión, al contrario, deberían animarles a hacerlo. De hecho, un estudio inglés publicado hace unos 15 años revelaba que los propios médicos que recibían un diagnóstico de una enfermedad grave de ellos mismos consultan, de media, unos 7 médicos distintos antes de aceptar el diagnóstico y decidir el tratamiento.

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