El test Mammaprint evita dar quimioterapia a algunas mujeres con cáncer de mama

El cáncer de mama es el tumor maligno más frecuente entre las mujeres de todo el mundo, en concreto, una de cada 10 españolas padecerá esta enfermedad en un futuro. En algunos tipos en los que se aplica quimioterapia adyuvante (complementaria a otro tratamiento, por ejemplo, tras una cirugía), como es el caso del cáncer de mama con ganglios negativos -sin células cancerosas- o con uno a tres ganglios positivos, en los que tanto el riesgo de extenderse a otros ganglios como de recaída son mínimos, un 15% de los oncólogos considera que es innecesarioel tratamiento con quimioterapia.

La llegada de un nuevo test que analiza 70 genes y que se llama MammaPrint puede cambiar la vida de estas mujeres. De hecho, los datos que revela un estudio publicado en la revista The New England of Medicine, que evalúa los resultados del ensayo clínico MINDACT (‘Microarray en pacientes con ganglios negativos o de uno a tres ganglios positivos permite evitar la quimioterapia’, por sus siglas en inglés), esclarece que el uso de este test revolucionaría la práctica clínica.

Se han incluido en el estudio todos los tipos de cáncer de mama que existen, entre estos hay tumores muy agresivos que necesitan quimioterapia y otros que no, pero todos se encuentran en estadios iniciales.Este nuevo test analiza el riesgo de recaída en mujeres con cáncer de mama y permite averiguar si las afectadas por esta enfermedad pueden prescindir de la quimioterapia adyuvante y de sus efectos secundarios.

MINDACT es un estudio internacional, prospectivo y aleatorio en fase III, en el que se seleccionó a 6.693 mujeres con cáncer de mama invasivo con cero o tres ganglios linfáticos positivos, sin metástasis a distancia, y con edades entre los 18 y los 70 años. También participaron en este estudio 112 hospitales de nueve países a través de 7 grupos de colaboración. Las muestras de los tejidos fueron sometidas a un examen de riesgo clínico, basado en factores clínicos y patológicos (como edad, estado menopáusico o tipo histológico, entre otros), mediante la herramienta Adjuvant! Online, y un examen de riesgo genómico con la prueba MammaPrint.

En concreto, la prueba de MINDACT -MammaPrint- examina 70 genes de cáncer de mama, que no son hereditarios, sino que se encuentran presentes en el propio tumor.Tras analizar los datos de 6.693 mujeres, el ensayo reveló que tomar decisiones terapéuticas basadas en el riesgo genómico en vez de criterios clínico-patológicos convencionales puede cambiar la forma en la que los oncólogos y pacientes toman las decisiones sobre la enfermedad, y reduce en un 14% las prescripciones de quimioterapia.Concretamente, si ambas pruebas indican un riesgo bajo de recaída, no se aconseja quimioterapia, pero si tanto en la prueba clínica como genómica el resultado es de un riesgo alto, sí que es necesaria la quimioterapia.

Son pasos que se dan para tratar de personalizar más los tratamientos y para evitar sobretratar a los pacientes. Todos los tratamientos del cáncer tienen efectos a largo plazo y el objetivo es una calidad de vida óptima.

Los pacientes discordantes

Entre las afectadas con un riesgo alto de recaída, según los criterios clínico-patológicos convencionales (3.356 pacientes), se seleccionó a 1.550 que, además, tenían un riesgo genómico bajo a través del test MammaPrint. Son lo que se conoce como pacientes discordantes. “Antes, las mujeres con ganglios positivos eran consideradas de alto riesgo, pero actualmente un 46% no tienen por qué recibir quimioterapia, ya que su riesgo clínico es alto, pero su riesgo genómico es bajo, son los pacientes conocidos como discordantes”, aclara Rubio.Asimismo, la tasa de supervivencia sin metástasis a un plazo de 5 años, para este grupo de mujeres con resultados discordantes, superó el 94%. La diferencia absoluta en la tasa de supervivencia entre las mujeres que no recibieron quimioterapia y las que sí fue un 1,5% superior en aquéllas que recibieron quimioterapia. La diferencia es de un 1,5% a cinco años de supervivencia, es muy bajo, y un número importante de pacientes puede evitar recibir la quimioterapia.Todas las participantes del estudio continúan recibiendo un seguimiento por parte de los oncólogos y se registrará su evolución durante 10 años. Además, sus muestras están almacenadas en un biobanco y podrán utilizarse en futuras investigaciones sobre el cáncer de mama. Sin embargo, es importante tener en cuenta los resultados a 10 años, porque puede haber una recaída.

La prueba cuesta alrededor de los 2.000 euros, aunque su precio varia según los test que se soliciten y, a más peticiones, más abaratamiento de los costes.

Fuente: El Mundo

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