Cáncer e inflamación. ¿Cómo reducirla?

Sabemos desde el siglo XIX que cualquier cáncer se acompaña de una inflamación, sin embargo, hace poco que hemos sabido que esto no es consecuencia del cáncer sino su causa. Con lo cual, en prevención o paralelamente a los tratamientos contra el cáncer, es importante luchar contra la inflamación.

Los fenómenos inflamatorios pueden llegar a ser tan violentos que pueden llegar a desarrollar un cáncer, y no solo favorecer el crecimiento de tumores existentes. Es el caso del cáncer de estómago que se desarrolla después de una inflamación provocada por una bacteria, el helicobacter pylori, hepatitis B que pueden llegar a convertirse en cáncer de hepatocitos, del cáncer de la próstata, provocado por una inflamación de la próstata.

La lucha contra la inflamación es indispensable, pero no hay  que hacer cualquier cosa: el cuerpo necesita poder reaccionar para destruir las células cancerígenas a través de los linfocitos asesinos.

La primera medida es restaurar urgentemente, si aún no está hecho, la proporción en los tejidos de ácidos grasos omega-3.

Esos ácidos grasos, estrellas de la medicina natural, no son sintetizados por el organismo. Debemos procurárnoslos mediante nuestra alimentación. Por eso se llaman también « ácidos grasos esenciales ». El problema es que ya no consumimos muchos alimentos que contengan omega-3, de hecho,  mucha gente no los comen nunca. Los encontramos en los peces pequeños grasos (anchoas, arenques, boquerones y sardinas), y en el aceite de linaza, de nuez y de colza.

Una vez absorbidos, el cuerpo los transforma parcialmente en EPA y DHA, y luego en prostaglandinas de tipo 1, cuya acción anti-inflamatoria es ya bien conocida.

Para el pecho, en cuanto más sube la proporción de DHA, menos tumores se observan (investigaciones de Bougnoux, Inserm de Tours).

Cuando un cáncer ha sido detectado y está siendo tratado por radio o quimioterapia, el tumor regresa más fácilmente cuando los tejidos son ricos en ácidos grasos poliinsaturados (entre los cuales los omega-3).

Existen motivos para pensar que la absorción masiva de omega-3 puede ser benéfica contra el cáncer: sobre ratas con tumores, dosis importantes de DHA hacen reducir los tumores del 60% después de una dosis única de radioterapia, contra 31% para el grupo sin DHA.

Aspirina a dosis muy débil para luchar contra la inflamación

La aspirina, o ácido acetilsalicílico, es una molécula presente naturalmente en algunas plantas, como el sauce o la gaulteria, y que tiene efectos antiinflamatorios.

Meta-análisis, es decir estudios que toman en cuenta a posteriori resultados de decenas de estudios sobre la misma temática, han permitido afirmar que sus efectos son especialmente interesantes en oncología.

Así, con un total de 25.570 pacientes, los que tomaban una dosis débil de aspirina (75 mg) para motivos cardiacos (la aspirina fluidifica la sangre y limita el riesgo de coagulo) han tenido un 21% de cáncer menos que los demás. Sobre un periodo de cinco años, la reducción es más significativa aún: 34% para el conjunto de los cánceres y 54% para los cánceres gasto-intestinales.

No se debe tomar aspirina en caso de problemas digestivos o de problemas de coagulación de sangre.

 

Fuente : Santé nature innovation, Jean-Marc Dupuis.

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