Vivir el cáncer con sus hijos.

Los casos de cáncer son ya tan habituales, que casi todas las familias se ven afectadas. Y dentro de estas familias, tenemos niños, hijos o nietos, que van a aprender también a convivir con esta enfermedad. ¿Pero qué actitud es la correcta?

Estas recomendaciones son fruto del trabajo de los doctores Landry-Dattée (psicoanalista) y Delaigue-Cosset (médico anestesista) que organizan desde hace diez años talleres en grupos de apoyo para niños cuyos padres sufren cáncer. Según ellos, los errores que debemos evitar cometer como padres son los siguientes:

No hablar, ya que intensifica la desesperanza. Encontrar palabras para cualificar el sufrimiento permite pasar del estado emocional al pensamiento, lo que alivia parcialmente la ansiedad del niño y del padre o de la madre.

Mentir: los hijos se construyen como personas sobre la plena confianza que tienen en sus padres, y si llegan a perderla, la imagen ideal de los padres se derrumba, y será muy difícil volver a construirla.

Chantajear para la curación o frases desafortunadas como “Si trabajas bien, si te portas bien, si rezas… Mamá se curará”, “Me estás desgastando”, “Me acabarás matando”… Son inútiles y terriblemente culpabilizantes.

Prohibir a los niños venir al hospital: la realidad, las cosas concretas, las cosas tangibles les tranquilizan.

• Dejar a los niños ocupar el papel del padre o de la madre enfermo/a, o peor, pedírselo: las solicitudes de ayuda en casa, de participar a los labores diarios no deben ser más importantes (ni menos) que los que se les pide habitualmente.

 

Fuente: Carnet de bord d’une crabahuteuse, Hélène Bénardeau.

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