La resiliencia, una medicina contra el cáncer

El cáncer afecta a todas las esferas de la vida de una persona, no sólo en el momento del diagnóstico, sino a lo largo de todo el proceso, incluso durante años después de haber concluido éste, existiendo repercusiones emocionales del mismo. La información recogida en diferentes estudios a nivel internacional muestra que más del 50% de las pacientes con cáncer muestran signos y síntomas psicopatológicos, debido al elevado nivel de estrés al que deben hacer frente durante y –también- después de su enfermedad. Esto merma su calidad de vida.

Un ejemplo concreto: entre el 20 y el 35% de las pacientes con cáncer de mama presentan morbilidad psicopatológica tras el diagnóstico, un 37 al 40% de las que recibe quimioterapia y entre el 35 al 50% de las que se encuentran hospitalizadas

A pesar de esto encontramos estudios que afirman que existen aspectos de esta experiencia que las personas perciben como beneficiosos. Incluso ante las situaciones adversas, siempre nos queda un resquicio positivo y un margen de libertad, esa libertad interior que nos permite elegir, al menos, cómo afrontar o tolerar el trauma. No debemos olvidar el aprendizaje implícito en toda experiencia horrible.

Actualmente se está produciendo un cambio de tendencia y están surgiendo otras formas de atender y entender el trauma, considerando a la persona como un individuo activo y fuerte, capaz de resistir y rehacerse a pesar de las diferentes adversidades con las que se encuentre.

La resiliencia es la capacidad de los seres vivos para sobreponerse a períodos de dolor emocional y situaciones adversas.

 

La resiliencia no sólo llevaría a sobrellevar mejor el diagnóstico de cáncer sino a salir fortalecido/a de esa situación. Un ejemplo son los factores de resiliencia como el trabajo, hijos, familia, amor propio, responsabilidad por la salud propia, amigos más cercanos y el contacto con otros pacientes que también sufren la enfermedad.

¿Cómo fomentar la resiliencia cuando uno/a tiene cáncer?

  1. Establecer relaciones—Es importante establecer buenas relaciones con familiares cercanos, amistades y otras personas importantes en su vida. Aceptar ayuda y apoyo de personas que lo quieren y escuchan, fortalece la resiliencia. Algunas personas encuentran que estar activo en grupos de la comunidad, organizaciones basadas en la fe, y otros grupos locales les proveen sostén social y les ayudan a tener esperanza. Ayudar a otros que le necesitan también puede ser de beneficio para usted.
  2. Evitar ver las crisis como obstáculos insuperables— Usted no puede evitar que ocurran eventos que producen mucha tensión, pero si puede cambiar la manera como los interpreta y reacciona ante ellos. Trate de mirar más allá del presente y piense que en el futuro las cosas mejorarán.
  3. Aceptar que el cambio es parte de la vida—Es posible que como resultado de una situación adversa no le sea posible alcanzar ciertas metas. Aceptar las circunstancias que no puede cambiar le puede ayudar a enfocarse en las circunstancias que si puede alterar.
  4. Moverse hacia sus metas—Desarrolle algunas metas realistas. En vez de enfocarse en tareas que parecen que no puede lograr, pregúntese acerca de las cosas que puede lograr hoy y que le ayudan a caminar en la dirección hacia la cual quiere ir.
  5. Busque oportunidades para descubrirse a sí mismo/a—Muchas veces como resultado de su lucha contra la adversidad, las personas pueden aprender algo sobre sí mismas y sentir que han crecido de alguna forma a nivel personal. Muchas personas que han experimentado tragedias y situaciones difíciles, han expresado tener mejoría en el manejo de sus relaciones personales, un incremento en la fuerza personal aun cuando se sienten vulnerables, la sensación de que su autoestima ha mejorado, una espiritualidad más desarrollada y una mayor apreciación de la vida.
  6. Cultivar una visión positiva de sí mismo/a— Desarrollar la confianza en su capacidad para resolver problemas ayuda a construir la resiliencia.
  7. No perder nunca la esperanza—Una visión optimista le permite esperar que ocurran cosas buenas en su vida. Trate de visualizar lo que quiere conseguir en vez de preocuparse por lo que teme.

Fuente: Hospital Psiquiátrico SSM José Germain

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