Cáncer, aprender a vivir con el miedo a la recaída

En el momento de recibir el diagnóstico y durante la fase de tratamientos, las mujeres que tienen un cáncer de pecho están en “modo supervivencia”. Pero pasada la enfermedad, ¿Cómo viven con el miedo a la recaída? Muchos especialistas e y contertulios subrayan la importancia de reconocer este miedo que afecta a casi todas las supervivientes.

Manon Demers ha conocido el miedo a la recaída el mismo día de su última sesión de radioterapia. “Noté un fuerte dolor en la costal derecha” explica la mujer de 50 años que sufrió un cáncer de mama en 2010.

“Me han pasado varias cosas por la cabeza empezando por el miedo de volver a pasar por el cáncer, el miedo de los tratamientos, de los efectos segundarios de la quimio, pero también los de la cirugía, del dolor, de ser dependiente de los demás durante los tratamientos.” Tras analíticas de sangre y un TAC, la recaída fue descartada.

Chantal Boudreau, psicóloga especializada en oncología desde hace 20 años, explica que “durante el tratamiento, una se siente protegida, como dentro de una red de seguridad. Después de los tratamientos, da la impresión que esta red se abre, y podemos tener la sensación de tener que vivir por su cuenta. Un gran cansancio físico, cambios hormonales, pérdidas de memoria introducidas por los tratamientos, el pelo que tarda en crecer, cicatrices que recuerdan continuamente la prueba son todos factores que pueden potenciar el miedo.

Todo lo anterior, sin olvidar las expectativas del entorno o incluso del trabajo. “Familia y amigos necesitan a menudo ser tranquilizados, afirma Chantal Boudreau. Entendemos su deseo que la vida vuelva a ser como antes, pero si la persona en remisión adopta esta actitud, puede aislarse y su miedo iría creciendo”.

Con el paso del tiempo, las mujeres constatan que su miedo disminuye y encuentran tácticas para preocuparse menos. Muchas identifican disparadores, es decir, periodos o acontecimientos que dejan aflojar el miedo de la recaída, y pueden prepararse para ello. “Las citas en el hospital eran fuente de mucha ansiedad, confía Manon. Ahora, si procuro no estar físicamente cansada antes de una cita, puedo gestionar mejor mi miedo.”

También ha descubierto otras tácticas que funcionan para ella, como cuidar de sí misma, rodearse de personas positivas y estar ocupada, pero priorizando su descanso físico. “También pienso que mi determinación y mi apertura mental al cambio me ayudan a encontrar un buen equilibrio, dice. Antes odiaba las bebidas calientes, y me he vuelto adicta al té verde.”

Retomar el control

Muchos centros hospitalarios proponen programas psicosociales dirigidos a mujeres que sufrieron un cáncer de mama, pero poco grupos de apoyo está dirigidos a la gestión del estrés después del cáncer.

Compartir sus inquietudes responde a una necesidad de compartir esta vivencia. El miedo es una emoción muy compartida entre las personas supervivientes de cáncer, no resulta agradable, pero sí puede llegar a ser controlable.

Dentro de la palabra emoción, hay “moción” que se refiere al movimiento, al hecho que las emociones son pasajeras. Eso no significa no tener más pensamientos negativos, sino aceptarlos sin aferrarse a ellos. Se trabaja para dar más espacio a pensamientos beneficiosos. Se trata de un entrenamiento para nuestro cerebro, en cuanto más lo hace, más rápidamente lo hace y más a menudo. Es una cuestión de entrenamiento.

En España existe una nueva iniciativa de red social para mujeres que han pasado por un cáncer de pecho: Life! Hoyempiezounanuevavida.com. Aborda los problemas laborales, sociales y familiares de las mujeres, propone asesoramiento online por parte de profesionales, asesoramiento jurídico, busca soluciones para mujeres afectadas en situación económica precaria, muchas veces con hijos, y luchan para conseguir una ley que permita una flexibilidad para reincorporar al mundo laboral, que ya existe en muchos países europeos.

http://livehoyempiezounanuevavida.com/

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