¿Qué comen los ricos?

Martin Vander Weyer, periodista económico de la revista inglesa The Spectator, se queja en un artículo reciente de lo sosas que son sus comidas cada vez que come con alguien “súper rico”.

Dice haber acompañado durante dos días a Sir Richard Branson, director del grupo Virgin, en fiestas suntuosas en India: jamás le vio coger nada de los magníficos bufets preparados en su honor.

Cuando comió con Lord Bamford, un riquísimo industrial coleccionador de Ferrari, este solo se pidió una ensaladita sin salsa, « comida para conejos » como él mismo dice.

El más rico de los millonarios en Londres, Sri Hinduja, propietario de un inmenso grupo industrial, químico y de armamento indio, solamente bebe té y se alimenta de verduras, a tal punto que cuando la reina de Inglaterra le invita a su palacio de Buckingham, ¡viene con su fiambrera!!!

Marc Zuckerberg, gerente de Facebook, se convirtió en casi vegetariano en 2011, cuando más dinero ganó. Dice: “este año casi me volví vegetariano, ya que la única carne que como proviene de animales que sacrifiqué yo mismo. Creo que mucha gente olvida que un ser vivo debe morir para que podamos comer, y mi objetivo es no olvidarlo.”

Los fundadores de Google, Larry Page y Sergueï Brian, han insistido desde los inicios para que todos sus empleados comieran comida ecológica en el “Googleplex”, el campus que sirve de sede a su empresa.

Es interesante notar que estos ejemplos son los más ricos entre los ricos. Entre ellos y nosotros, la gente normal, hay que gente que al contrario aprovecha su dinero para cometer locuras alimentarias, tal como lo acreditan las tasas de diabetes en los países del Golfo, en China, India, Méjico, etc.

En cuanto al hombre más rico del mundo, Warren Buffet, cuya fortuna está valorada en 65 mil millones de dólares, siempre explica que no ha variado su dieta desde cuando era un estudiante sin un duro: Big-Mac y Coca-Cola a cada comida, que va a comprar en persona al McDrive con su viejo coche.

Es en los barrios más ricos de Nueva York, de la Silicon Valley, de Hollywood, y en comunidad financiera de Londres, Ginebra o Zúrich dónde más vegetarianos, ecologistas y practicantes de yoga en proporción a la población total.

¿Qué enseñanza para nosotros? Pues cuando ya no tienes nada más que desea a nivel material, ya no apetecen comidas lujosas. Esta imagen de los ricos con Champagne y delicatesen es un cliché de la publicidad y el cinema para dar a creer que eso es la felicidad, cuando uno/a puede pagárselo. Y si quieres ser feliz, debes ganar más dinero para poder vivir tú también de este modo. Pero eso es un engaño, un timo, cuyo único objetivo es incitarte a consumir cada vez más.

Los sabios siempre supieron que no hay mejor bebida que un gran vaso de agua después de un esfuerzo y que no hay mejor comida que una tostada de pan con jamón después de una larga excursión.

Hoy en día, Confucius, Bouddha, Moises y hasta el papa Francisco hacen un llamamiento a la pobreza voluntaria, como la única vía hacía la auténtica alegría. Así es: una casa grande exige más cuidado que una pequeña, un coche grande es más complicado de aparcar que uno pequeño, zapatos con lazos serán más lentos de calzar que sandalias, etc. Acumula estos pequeños gestos sobre un periodo largo, y son años de vida que pierdes.

Poder vivir en un lugar más accesible y práctico, ir a trabajar en bicicleta, poder ir a comprar caminando, evitará cada semana horas perdidas en parkings, rotondas y pasillos de supermercados.

Así mismo, siempre nos incitan a comprar ropa nueva. Pero realmente, la mayoría de nosotros tenemos unas pocas prendas favoritas que llevamos la mayoría de los días. Anímenos a vaciar nuestros armarios de ropa y zapatos que nunca llevamos, y regalémoslos y espacio de almacenamiento ganado.

¿Y lo de las vacaciones? ¿Irse a la otra punta del mundo te hará ser más feliz? Al contrario, el tiempo de espera en los aeropuertos, maletas extraviadas, conexiones entre aeropuertos, jet-lag, instalarse en la habitación del hotel… Todo esto resta tiempo de vacaciones, provoca cansancio y sale carísimo.

Con todo este dinero ahorrado, podrás comprarte comida ecológica, de calidad. Ya que no hace falta esperar ser rico para ser feliz, ¡empecemos ya! Huyamos de las falsas promesas publicitarias. Solo quieren que consumamos más, lo que a final de cuentas nos hará enfermos e infelices. Hagamos como esto millonarios que demuestran que esto no solo es teoría pero lo ponen en práctica.

Fuentes:
[1] « Unhappy eaters », Martin Vander Weyer
[2] Tech-gurus are leading the geek dinner revolution
[3] Tech-gurus are leading the geek dinner revolution

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